MUSEO VIRTUAL DE

 

HISTORIA DE LA MASONERÍA

 

    

LETRA «G»

 

 

         

 

 

 

 

    Esta letra ha sido considerada como substitutiva del yod hebreo. Su posición es «polar», y se relaciona con la letra I (que para los Fideli d´Amore representa el «primer nombre de Dios»). Por otro lado, en la Cábala el yod se considera formado por la reunión de tres puntos, que representan los tres middôt (dimensiones) supremas, dispuestas en escuadra. 

     En algunos rituales de la Masonería operativa, la letra G está figurada en el centro de la bóveda (estrella polar); una plomada suspendida de esta letra G, cae directamente en el centro del suelo, que representa el polo terrestre. En el catecismo de Compañero, la letra G se asocia con la Geometría, ciencia que se identifica con Dios («Gran Geómetra») como con la Masonería (manuscritos antiguos).

     La substitución del yod por la G se debe a una asimilación fonética entre yod y God (Dios en inglés).

     Cuando aparece en el centro de la Estrella flamígera, representa el principio divino que reside en el «corazón» del hombre «dos veces nacido». Su simbolismo está en relación con el del «nudo vital».

     La primera mención escrita del uso en Logia de la letra G se encuentra en la obra de Samuel Prichard, Masonry disected, publicada en 1730. La G, se dice, representa en primer lugar la Geometría, y en segundo lugar «al G.A.D.U.»: Sin embargo, la letra G pronto fue interpretada como «la inicial de God, Dios en inglés». Además, un escrito de 1745, Le Sceau rompu, habla de «la letra G, inicial de Dios en hebreo». Sin embargo, los rituales irlandeses, en el rito de instalación del Maestro, indican que la letra G no significa ni Dios, ni Geometría, sino que sería la inicial de la palabra sagrada del Venerable Maestro, palabra que pertenece a tres tradiciones diferentes.

     Citando a Guénon: «La verdad es que la letra G puede tener más de un origen, del mismo modo que incontestablemente tiene más de un sentido; y la propia Masonería, ¿tiene un único origen, o más bien ha recogido, desde la Edad Media, la herencia de múltiples organizaciones anteriores?». 

    Extractado de: Alexis Hatman, Diccionario Masónico, Barcelona, 2007, p. 83-84.

 

        

  

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