Código Moral Masónico - Gran Logia Simbólica Del Paraguay

Masoneria en Paraguay

Ama a tu prójimo como a ti mismo.

 

Si haces el mal no esperes el bien. Haz el bien por amor al bien mismo.

 

Estima a los buenos, ama a los débiles, apártate de los malos, pero no odies a nadie.

 

Habla respetuosamente con los grandes, Prudentemente con los iguales, sinceramente con los amigos y dulcemente con los pequeños y los pobres.

 

No adules jamás a tu hermano, porque es una traición; si tu hermano te adula, teme que te corrompan.

 

Escucha siempre la voz de tu conciencia.

 

Sé el padre de los pobres; cada suspiro que tu rudeza les arranque, son tantas desgracias que caerán sobre ti.

 

Respeta al viajero, nacional o extranjero, ayúdalo su persona es sagrada para ti.

 

Sé lento con airarte, pues la ira anida en el seno del necio.

 

Evita las disputas y prevé los insultos, poniendo la razón por el medio.

 

Parte con el hambriento tu pan y a los pobres y peregrinos cobíjalos; si estuvieren desnudos, cúbrelos y no desprecies tu carne en la suya.

 

Detesta la avaricia, porque quien ame a la riqueza ningún fruto sacará de ello y esta es también vanidad.

 

En la senda del honor y la justicia está la vida; mas el camino extraviado conduce a la muerte.

 

- Respeta a la mujer; no abuses jamás de su debilidad y mucho menos pienses en deshonrarla.

 

Si te avergüenzas de tu destino, tienes orgullo; piensa que tu destino ni te honra ni te degrada.

 

Si tienes un hijo alégrate, pero tiembla ante la responsabilidad que se te confía.

 

Haz que hasta los diez años te tema, hasta los veinte te ame y hasta la muerte te respete. 

 

Hasta los diez años sé su maestro; hasta los veinte su padre y hasta la muerte su amigo.

 

Esmérate en darle buenos principios antes que bellas maneras; que te deba rectitud esclarecida y no frívola elegancia.

 

Haz de él un hombre honesto, antes que hábil.

 

Lee y aprovecha, ve e imita, reflexiona y trabaja; ocúpate siempre en el bien de tu hermano y con ello trabajarás para ti mismo.

 

Conténtate de todo, por todo y con todo.

 

No juzgues ligeramente las acciones de los hombres no reproches y menos alabes, antes procura sondear bien los corazones para apreciar sus obras.

 

Sé, entre los profanos, libre sin ser licencioso, grande sin ser orgulloso y humilde sin bajeza; y entre los hermanos, firme sin pertinencia, severo sin ser inflexible y sumiso sin servilismo.

 

Justo y valeroso, defenderás al oprimido y protegerás la inocencia, sin reparar en los servicios que prestes.

 

Exacto apreciador de los hombres y de las cosas, tendrás solo en cuenta el mérito personal, sean cuales fueran el rango, el estado y la fortuna.

 

"El día que los hombres vivan estas máximas, la humanidad será feliz; la Masonería habrá cumplido con su objetivo y podrá contar su himno de triunfo regenerador."