Archive for 24 noviembre, 2014

Carta abierta de la Masonería a la Sociedad Española

Gran Logia de EspañaCarta abierta
a la Sociedad Española

La Gran Logia de España, ante los profundos problemas que actualmente nos aquejan como sociedad, desea dirigirse por vez primera en su historia y de forma excepcional a todos los ciudadanos.

Debemos reconocer, con humildad, que la Gran Logia de España ni tiene la capacidad ni le corresponde dar respuesta como institución a los problemas del país. La Masonería tiene como único objetivo el perfeccionamiento moral de sus integrantes. Las tradiciones ancestrales de las que somos custodios llevan a la persona que pasa por ellas a perseguir la pureza de su propia conducta. Nuestra aportación serena y profunda está donde siempre ha estado: en cada miembro de nuestra Orden que pisa la calle, pues reside en él y sólo en él la esperanza de una correcta interpretación de su compromiso masónico.

Si difundimos, como institución, por vez primera una carta abierta lo hacemos para compartir nuestra profunda preocupación ante dos cuestiones que afectan a la Sociedad Española y, en consecuencia, a todos los miembros de la Gran Logia de España.

La falta de honestidad

Creemos que la ausencia de valores está en la raíz de la situación que padecemos hoy día. No podemos buscar soluciones a la crisis únicamente en un ámbito técnico, desatendiendo el debate moral y ético que recupere los valores que nunca debieron perderse.

La Sociedad Española no puede permanecer por más tiempo callada frente a la actual crisis de valores individuales y colectivos. España necesita un compromiso en su vida pública, una reflexión real y profunda en torno a la honestidad, operadores económicos y políticos honrados, personas rectas que sientan entre sus valores primordiales la necesidad de perseguir un bien común imprescindible para la convivencia democrática y el normal funcionamiento de nuestras instituciones.

La Masonería Española invita especialmente a todos los españoles a responder desde la intransigencia a cualquier forma de corrupción, pues la tolerancia, esencia de la Masonería, no puede nunca ser practicada ante acciones que no sólo empobrecen las arcas públicas de todos, sino que generan un inmenso mar de desconfianza y recelo en la ciudadanía contra aquellas instituciones que son garantes de nuestra armonía social.

El sufrimiento de las personas

Nada de lo que concierne al ser humano es ajeno a la Masonería. Como institución decimos que es imposible ignorar el sufrimiento por más tiempo. El apoyo a los más débiles debe prevalecer ahora más que nunca en nuestro país. Es necesario volver a redescubrir la naturaleza del bien común frente a los desfavorecidos, obrar de acuerdo con los dictados de la conciencia, poner en práctica en cada acto cotidiano un ideal colectivo de Paz, Amor y Fraternidad. Por ello invitamos a todas las personas a actuar en su entorno más inmediato a favor de los más necesitados, porque lo contrario, sobrellevar el día a día sin sentirse vinculado con las víctimas que está generando la actual situación, destruye nuestra propia humanidad.

Está en la mano de todos nosotros responder juntos.

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¿Cuál es el significado de los símbolos masónicos?

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Artículo publicado en: ABC

La organización basa su método de aprendizaje en la interpretación de símbolos ya existentes que emplean para transmitir valores morales

El edificio de la Gran Logia de Madrid impone aún sin dar un solo paso al interior. La gran puerta plateada que no permite ver ni un resquicio del mundo masónico que se abre en la céntrica calle Juan Ramón Jiménez, consigue diferenciarse y llamar la atención pese a estar rodeada de hermosas y soberbias fachadas.

Solo con esperar unos minutos, recorrer la entrada con la mirada y comprobar cómo la pequeña cámara junto al timbre reconoce al visitante, es difícil no hacerse a la idea de que detrás de esas enormes puertas hay algo más que una simple vivienda.

Como si de una metáfora se tratara, el halo de misterio y grandeza que desprende la entrada se difumina al entrar al enorme recinto y se diluye la idea que se tiene de esta famosa y controvertida organización. Y es que la casa de los masones de Madrid es simple, al igual que sus objetivos, pese a que la historia se haya empeñado en creer lo contrario.

Al entrar, no hay masones con túnicas balbuceando algún conjuro, ni ningún espacio especialmente extraño. Y es que la masonería «no enseña a levitar», broma Javier Escalada, Gran Maestro Provincial de Madrid. Incluso, para dar alguna explicación referente a la organización usa el símil de «club de fútbol».

«Mejorar a las personas moralmente»

La masonería tiene un objetivo muy claro: «mejorar a las personas moralmente», señala el Gran Maestro. «Quien quiera buscar a Dios, tiene una iglesia católica, evangelista…quien quiera hacer caridad puede ir a Cáritas (aunque colaboramos con ellos) o a Cruz Roja…nosotros enseñamos un método para que las personas mejoren a través de la reflexión».

Los valores que defienden se plasman en diferentes símbolos. De hecho, el «método masónico» y lo que justifica que una persona decida formar parte de esta organización, consiste en un aprendizaje a través de «signos y no palabras, porque estas limitan».

La interpretación de símbolos ya existentes se utilizan para que cada masón haga una reflexión sobre los actos de su vida. Posiblemente, el más genérico es el de la escuadra y el compás invertido y la letra «G» en el medio. «Un escuadra es un ángulo recto, es rectitud, que nos lleva a preguntarnos si estamos siguiendo un camino recto o si habría que hacerlo de otra manera. También alude a marcar límites, como los marca el compás. Y la letra G alude al Gran Arquitecto del Universo». El Gran Arquitecto es el «Dios» de los masones. No se lo identifica con nadie, de hecho, «cada uno puede ponerle turbante, barba o lo que considere, para la logia es simplemente el arquitecto del universo», explica Escalada.

Sobre el símbolo se contruyen todas las logias. «Usamos signos basados en los constructores de catedrales». Cada logia tiene un nombre determinado, generalmente asociada a un valor (Fénix, Fraternidad Universal, Hermes, Luz Fraterna, Fénix, La Matritense, La Tolerancia…) y un «logo», es decir, un escudo con un símbolo, que es una alegoría.

Iniciarse en la masonería

¿Cómo se inicia una persona en la masonería?. El primer requisito es ser mayor de edad pero además, hay «requisitos de coletilla, es decir, ser una persona de buenas costumbres». Para saberlo, se hace una entrevista, «como si fuera de trabajo» , y se le pregunta al iniciado qué hace, de qué trabaja, incluso cómo se lleva con su mujer o si ha tenido problemas con la justicia.

En el rito de iniciación la persona que quiere ser masón llega con los ojos vendados y hace un juramento para guardar secreto y se le invita a usar determinados valores.

Además, debe quitarse lo metales profanos (anillos, collares, etc). Esto tiene una explicación: «Todo lo que soy lo dejo atrás, dejo afuera mis prejuicios, todo fuera del templo», explica Escalada.

Cámara de la reflexión

Por otro lado, también hay una habitación de la reflexión, que forma parte de rito de algunas logias (siete en total), en las que el iniciado se encierra en una sala muy pequeña, casi a oscuras. «Es una especie de cueva, gruta o lugar oscuro que representa el vientre de la madre en la oscuridad para volver a salir, porque la iniciación supone morir como profano para nacer como masón», explica el Gran Maestro.

Además, en el suelo hay arena para simbolizar la gruta, un esqueleto de plástico, una mesa pequeña con velas, azufre, sal, agua… elementos alquímicos para que los iniciados escriban qué significan. Se hace un testamento masónico en el que se pregunta qué le debe a Dios, a la sociedad y a uno mismo.

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Cámara de reflexión

El día a día de un masón es igual al de cualquier persona. «Se hacen tenidas (reuniones) dos veces al mes con todos los miembros de la logia con un ritual (mandiles, etc) y además, hay un taller de formación, un día adicional al mes para hacer una reflexión escrita sobre por ejemplo, la rectitud, siempre en un contexto de moral o de actitud frente a la vida». Eso sí, está «prohibido hablar de religión o política, sobre todo para evitar discusiones».

Las «tenidas»

En las tenidas o reuniones se reúne la logia y los miembros ocupan un sitio en función de su jerarquía: los aprendices se sientan a la izquierda, los compañeros a la derecha y el Maestro en el centro.

Todos deben ir vestidos con traje oscuro, camisa blanca y corbata negra. Las salas están cargadas de simbología: escudos de otras logias, en el suelo un damero en blanco y negro, que alude a la dualidad de mujer-hombre, malo-bueno o equilibrio entre colores, o una espada para los actos de Gran Logia. «Uno de los oficios es el guardatemplo: Cuando se realiza la tenida hay un hermano con una espada que simboliza que nos protege del mundo exterior».

También existen signos y palabras que identifican a un masón de un profano y que se usan en las reuniones. Algunos son específicos para cada uno de los tres grados de masonería: Aprendiz, Compañero y Maestro.

Después de las tenidas hay un brindis (ágape) y se brinda primero por El Rey, segundo por todos los jefes que protegen la masonería y tercero, por el Gran Maestro.

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Signos que se realizan durante las tenidas para identificar a aprendices (primera figura), compañeros (segunda) y maestros (tercera)

Los «toques»

Los «toques» son señales de reconocimiento sobre todo en el exterior que se hacen habitualmente al darse las manos, y que permiten reconocerse entre masones. Como ellos dicen: «nos permiten reconocernos de día y de noche, sin necesidad de intercambiar palabra alguna».

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Las manos y los dedos se colocan de determinada forma para identificar la categoría.

«Decir que eres masón es un problema»

La masonería como se la conoce actualmente, la especulativa, nace en 1717, y se caracteriza por la reflexión sobre la acción. Surgió después de la operativa, que «eran los que picaban la piedra, los constructores». Así, fueron surgiendo tendencias y la masonería cumple una función diferente en cada país. Pero en el caso de España un capítulo ha impedido que la organización sea vista con la normalidad de otros países como Estados Unidos, Chile o Argentina. «El problema que hemos tenido aquí ha sido la dictadura. En la puerta tenemos una pintada que dice: “masones rojos y Viva Franco”», lamenta Escalada. «Decir que eres masón es un problema en algunos ámbitos».

Aunque en España el número se mantiene estable: hay 4.000 masones en nuestro país, de los que 2.700 pertenecen a la Gran Logia de España (hay que tener en cuenta que hay otras logias, incluso, las que solo agrupan a mujeres).

Secretismo

Otra cuestión es el secretismo del que se les acusa. «A mí me encantaría ver la reunión de la junta directiva del Santander o un Consejor de Ministros. Aquí hay reuniones que no son abiertas porque si se hace una reflexión sobre un sentimiento íntimo le tengo que proteger», justifica Escalada.

En cuanto a los miembros, siempre ha habido mitos sobre políticos que podían serlo. «Desde luego, ningún expresidente de España de la democracia es masón. No hay tampoco ningún diputado y senador actualmente. En este país no es habitual», asegura el Gran Maestro. «Lo que sí hay es dentistas, médicos, pequeños empresarios, informáticos, había un albañil hasta hace cuatro meses, policías, militares y sí, políticos pero a nivel minicipal y regional».

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