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Los masones “siempre hemos formado a las personas para ser mejores”

El diputado gran maestro de la Gran Logia de España ha iniciado un ciclo de conferencias sobre la historia de la masonería en España, país en el que cuenta con menor presencia pública que en Europa y América.

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Enrique Cervantes

 En su intervención, Enrique Cervantes Vargas ha asegurado que los masones “cada vez son menos desconocidos”, si bien en América su presencia pública es frecuente, a diferencia de España, donde estuvo duramente perseguida por la dictadura franquista.

Pero la persecución ha estado muchas veces presente en la historia “dura” de este colectivo, por lo que esto les ha provocado a verlos con “misterio”.

Por eso considera normal, sobre todo remontando en la historia, “por haber hablado, por ejemplo, de igualdad o de libertad de conciencia en 1700″.

En la actualidad y de cara al futuro, Cervantes habla del propósito de “crear valores objetivos, porque son más necesarios que nunca”. “Lo que hemos siempre es formar a las personas a ser mejores con principios éticos y morales”, ha afirmado.

Con la conferencia ‘La masonería, escuela de formación humana. Pasado, presente y futuro de la masonería española”, se inició el viernes el ciclo de conferencias sobre masonería y librepensamiento, organizado por la asociación cultural Ávila Abierta.

Para el viernes 26 está anunciada la intervención de Jesús Soriano Carrillo, doctor en Ciencias Geológicas y soberano gran comendador del Supremo Consejo del Grado 33, que hablará sobre ‘La masonería filosófica y los derechos y libertades del ciudadano’; mientras que el 3 de octubre 3 acudirá Pedro Álvarez Lázaro, sacerdote jesuita, catedrático de Historia de la Universidad Pontificia de Comillas y miembro de la Real Academia de la Historia, quien titula su intervención ‘Masonería e Iglesia Católica. Génesis y desarrollo de un conflicto inacabado’ (Palacio de los Serrano, 20 horas).

 

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Fuente: Avilared

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Cuento antibelicista para hijos de masones (1931)

cuentoMadrid, Octubre 1931

“— Papá, ¿sabes lo que me vas a comprar para mi cumpleaños Pues… una caja de soldados.

— Bueno, hijo mío. Ya que te gusta esa clase de juguetes te compraré una caja… pero no de soldados, sino de exploradores.

—   ¿Y por qué no quieres que sea de soldados?

— Porque con la caja de soldados tendrías que jugar a hacer batallas, mientras que con la de exploradores puedes jugar a campamentos, a marchas, a muchas cosas, pero siempre en plan de paz.

—   ¿Y tú no quieres que yo juegue a guerras?

— No, hijo mío. No quiero que te familiarices con la idea de formar combates. Demasiado metida está en el ánimo de los hombres la idea de la guerra y la matanza, sin necesidad de imbuirla también en los niños por el método de Montesorí.

— Sin embargo, hay muchos niños que juegan con soldados de plomo, y con sables y escopetas.

— Es verdad, hay demasiados. Pero yo quiero para ti una educación esmerada; quiero que aprendas a respetar la vida de los hombres y de los animales; por eso nunca te compraré cajas de soldados, ni de toreros, ni escopetas, ni sables. Te compraré rompecabezas que te enseñen a construir, y no a destruir, juguetes mecánicos que exciten tu curiosidad por saber cómo funcionan, aunque los rompas para ver lo que tienen dentro; aros, pelotas, balones, etc., que te obliguen a correr y a hacer ejercicio, pero nunca juguetes que al jugar con ellos tengas que pensar en matar a alguien.

—   ¿Y qué importa que lo piense, mientras no lo haga?

— Es que el pensamiento es una fuerza muy poderosa. En lo que piensa un niño, en aquello se convierte cuando llega a hombre. Si de niño piensas en matanzas, de hombre llegarás a matar”

 

(“La caja de exploradores”, en Vida Masónica, revista mensual, año VI, sept. y octubre, 1931, núms. 7 y 8, pp. 95-96).

Publicado en José Antonio Ferrer Benimeli, La Masonería española: La Historia en sus textos, Madrid, 1996, pp. 197-198.

 

Fuente: UNED

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Masones de la reconstrucción

Masones, los otros ‘obreros’ de la construcción JESÚS MORÓN

Los malignos efectos de cuatro décadas de persecución franquista contra los masones españoles aún no se han curado del todo. Si no, la principal logia de Sevilla, la ciudad que durante la II República fue capital nacional de la masonería de la mano del que fue presidente del país, el sevillano Diego Martínez Barrio, no tendría todavía que camuflarse. Ninguna señal identifica su sede, para evitar el ataque de algún trasnochado que crea en la «conspiración judeo-masónica» que esgrimía Franco.

El «templo» y «taller» de la Respetable Logia Obreros de Hiramestá en un local bajo dando a una calle del también obrero barrio del Polígono San Pablo, aunque piden que no señalemos su ubicación exacta. Por prudencia y no por secretismo, que desmienten invitando al periódico a participar esta tarde de viernes en una «tenida blanca» o encuentro masón abierto a familiares, amigos e interesados de la calle. No pretenden captar a nadie sino «transmitir normalidad y transparencia», pues su presidente, Antonio Hernández Espinal, «maestro venerable» de la logia y publicista de profesión, explica que la masonería reniega del proselitismo.

El interesado en perfeccionarse como persona dentro de esta institución que se define como «filantrópica, filosófica y progresista» deberá postularse acudiendo a ellos para iniciar un proceso de entrevistas de entre tres o cinco meses previo a su admisión como «hermano aprendiz». ¿Cómo contactarlos? Escribiendo, como hemos hecho para venir, a obrerosdehiram29@gmail.com. Están en internet en masoneriaensevilla.org y el presidente se mueve en Twitter como @el_hermeneuta.

Jurídicamente son una asociación pero en cierta forma funcionan como una religión de religiones, en el sentido etimológico latino de «lo que une» a las personas entre sí y con el cosmos, porque sus ritos hablan de fraternidad, igualdad y humanismo, y aquí, según cuentan Antonio Hernández y sus compañeros, caben ateos, agnósticos y creyentes, sean católicos, musulmanes, judíos o mormones. «Esto es una escuela de convivencia, una escuela de virtudes y valores», dice Orlando Sánchez, de 36 años y con grado de «compañero», intermedio entre «aprendiz» y «maestro».

Cada uno es libre de revelar o no su faceta de masón, estigmatizada por la represión franquista, pero este jefe de proyectos en una empresa energética de Sevilla es de los que la proclaman «con orgullo». También lo hacen Jesús García, técnico en Airbus, o Javier Montes, programador informático y el más joven de la logia con 31 años. Sin embargo, el veterano José Luis Cobos, de 74 años, que fue delegado de una multinacional americana, apunta que muchos prefieren ocultar que son masones porque «se paga aún una factura social», como se demuestra, dice, cuando se ataca a algún político atribuyéndole ocultas intenciones al grito de ¡es masón!

Recuerda los rumores que señalan a Zapatero o a Rajoy como masones cuando en realidad, aclara, no lo son (sí lo fue el abuelo paterno del primero). Entre los «4.000 miembros activos» de las actuales órdenes masonas en España apenas se conocen figuras públicas: el exministro socialista Jerónimo Saavedra es el único que se les viene a la memoria que lo reconociera con normalidad.

Masones en el franquismo: exiliados o muertos

El franquismo liquidó la masonería («había dos tipos de masones: exiliados o muertos», dice Orlando) y la usó además como excusa para represaliar a muchos que no lo eran. «Abrió 80.000 expedientes [judiciales por masonería], pero los masones eran 5.000», dice la asesora fiscal Ascensión Tejerina, que fue de 2000 a 2006 la primera mujer en presidir una orden masónica en el país. En su caso la mayor, la Gran Logia Simbólica Española, a la que pertenece esta logia de Sevilla, su número 29.

La Logia Obreros de Hiram entronca su nombre con la simbología constructiva de la masonería (cuyo nombre deriva del francés maçon, albañil, como los antiguos miembros que levantaban catedrales): Hiram era el arquitecto del primer templo de Salomón en Jerusalén.

Su templo/taller del Polígono San Pablo se llama José Ramos en recuerdo del hombre que a su regreso del exilio en Brasil fundó esta logia en 1985, la primera en Sevilla desde la Guerra Civil. Antonio Hernández destaca que es la logia más antigua y también la más nutrida, aunque sus números siguen siendo muy pequeños: unos 35 o 40 miembros activos. Estima que todas las logias de Sevilla suman apenas 100 hermanos.

El presidente describe el mapa masón local. Hay cinco logias en Sevilla adscritas a cuatro organizaciones nacionales e internacionales. La Logia Itálica obedece a la Gran Logia de España, que sigue la tradición británica: al contrario que las otras, no admite mujeres y exige para ser miembro creer en la existencia de un ser supremo. La Logia Mediodía, como la de Obreros de Hiram, pertenece a la Gran Logia Simbólica Española; la Logia Tartessos es del Gran Oriente de Francia y la Luz de Al Ándalus se encuadra en la Orden Mixta Internacional El Derecho Humano. Anuncia Hernández que en junio abrirá una sexta logia en la provincia, en Marchena: estará bajo el manto del Gran Oriente de Francia y se llamará Antonio Machado en recuerdo del poeta e ilustre masón.

Epicentro masón

No hay ahora sevillanos conocidos que se declaren masones, pero en la República Sevilla era, junto a Barcelona, el epicentro español. Mencionan que en aquella España eran masones Manuel Chaves Nogales, Federico García Lorca, Blas Infante, Manuel Azaña, Santiago Ramón y Cajal o Fernando de los Ríos, bajo cuyo ministerio «se construyeron 14.000 escuelas en España». Había unos 160 diputados masones, de distintos partidos. Aunque recalca José Luis Cobos que la misión de la masonería no la guía el partidismo sino el deseo de hacer un bien colectivo. Sí hablan de política, pero con grandes conceptos. Cada mes celebran dos encuentros rituales cerrados y dos debates abiertos, que este año dedican a «la construcción de Europa».

Es la hora de la «tenida blanca abierta» y el salón se llena con medio centenar de hombres y mujeres, jóvenes y maduros, que vienen a conocer la masonería del siglo XXI. El «maestro» Cobos les explica lasimbología de sus elementos escénicos: las tres columnas de la sabiduría, la fuerza y la belleza, los rollos del trabajo de cada día, el damero de la bipolaridad de la vida, la cuerda con nudos de la solidaridad, las herramientas de albañilería, la plomada que busca el centro de los seres… Encima de un capitel hay un cesto con granadas. La fruta es una metáfora del equilibrio humano. Dentro, las pepitas están apretadas pero cada una conserva su individualidad y su semilla. Juntas representan el esfuerzo colectivo.

Salimos a la calle. En Francia, las sedes de sus 200.000 masones son conocidos centros públicos. Aquí, sin letrero por si acaso, estos otros obreros de la construcción están terminando de salir de la clandestinidad.

 

Fuente: ElMundo

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¿Masones en Cádiz en 1812?

masones en las cortes de CádizLa fantasía se dispara hasta límites insospechados sobre la posible influencia de este grupo en la redacción de la primera Carta Magna de la historia de España

La masonería siempre ha gozado en España de un halo de misterio y morbo que nunca deja indiferente. Quizás la causa sea el desconocimiento que de ella se tiene o la falta de información veraz sobre su funcionamiento. Una logia masónica se forma por personas que buscan su perfeccionamiento moral, bajo unos principios y tradiciones, de acuerdo con los valores de la sociedad moderna. Desde que la monarquía absoluta y la Iglesia empiezan a ver la masonería como un peligro integrado por librepensadores e ilustrados, comenzarán las campañas de propaganda a favor y en contra de la misma. Una corriente acusará a la masonería de apoyar cualquier idea que ponga en duda el régimen establecido (monarquía, Iglesia y clases sociales) y otra corriente, la defenderá adjudicándole las bondades de los derechos que se van ganando (derechos del ciudadano, libertad de culto, supresión de la esclavitud, etc.).

En el caso de la posible influencia de la masonería en la Constitución de 1812, la fantasía se dispara hasta límites insospechados. Hay quien les atribuye a los masones todo lo bueno que contenía (soberanía nacional, libertad de imprenta, educación obligatoria, supresión de señoríos, etc.). Y otros sectores acusaron la influencia masónica y despreciaron la obra jurídica como un producto de revolucionarios y anticlericales (limitación de poderes al Rey, supresión de la Inquisición, etc.). Quizás la verdad es más sencilla y los hechos más cercanos a lo que pensamos. ¿Existían masones en Cádiz en 1812? La respuesta es sí… y desde mucho antes de 1808.

En 1732, el Gran Maestro de Gibraltar (representante de los masones en el Peñón) recibe la posibilidad de hacerse cargo de los masones de la zona que rodea al Peñón (en concreto, de “Gibraltar y los territorios adyacentes”). A diferencia de la actualidad, el contacto marítimo y terrestre entre Gibraltar y Cádiz era absolutamente cotidiano y sin mayores dificultades. En esta misma época se detectan los primeros masones extranjeros que residen o han pasado por Cádiz. Ya en 1743, la Inquisición detuvo y condenó a un sacerdote católico, el P. José Augusto, en El Puerto de Santa María. Ésta es, hasta el momento, la primera noticia documentada de la presencia de un masón español en la Bahía. Más tarde, el Marqués de Ureña, impulsor de la Santa Cueva y conocido hombre de ciencias y letras del XVIII gaditano, describirá, en las memorias de su viaje europeo, que asistió a conciertos organizados por logias londinenses y que fue invitado a participar en sus reuniones. Estamos hablando de un personaje profundamente católico, noble, ilustrado y al que le pedían informes desde el cabildo de la Catedral hasta el Ayuntamiento, corporaciones de Bellas Artes o el planeamiento del poblado naval de San Carlos.

En el final del siglo XVIII gaditano, nos encontramos con la construcción de la Santa Cueva por la nobleza ilustrada que mantiene contactos con el compositor (masón) Joseph Haydn para encargarle la partitura de ‘Las Siete Palabras’ a través del Marqués de Méritos (gaditano y amigo personal de Haydn, al que visitaba y con el que compartía veladas musicales cuando acudía a Viena). Por aquellas mismas fechas, el héroe francés de la independencia de EEUU, La Fayette, se encontraba en Cádiz asustando a las autoridades españolas con un posible contagio en las colonias españolas del deseo de emancipación norteamericano.

Por tanto, sabemos que a fines del XVIII ya existían masones en Cádiz (al menos como visitantes). Luego, en 1807, muchos oficiales de la flota franco-española, que se encontraba en la localidad francesa de Brest, se unieron a logias francesas y llegaron a crear una logia de españoles en aquella ciudad. A la vuelta de la flota a Cádiz, los integrantes decidieron continuar sus reuniones (tenidas) en un café de la muy gaditana calle San Francisco. A la vez, en 1807, figura un buen grupo de españoles (varios gaditanos, por más señas) participando en las logias de Gibraltar.

Mucho se ha discutido sobre la posible pertenencia a la masonería del General Solano, José de San Martín (ayudante del general) y Carlos Pignatelli (el personaje que alivió el sufrimiento de Solano). Lo único demostrado de forma indudable es que el líder argentino San Martín sí fue masón. De los otros dos personajes no se ha llegado a una certeza razonable. En plena Guerra de Independencia, la cuestión masónica se enrarece por culpa de las asociaciones patrióticas independentistas. Estas sociedades, aunque se llamasen logias, no eran más que grupos políticos con apariencia de masónicas. La más importante se localizaba en el barrio de San Carlos y al frente de ella estaba el argentino Carlos de Alvear. Por ella pasarían algunos de los líderes independentistas americanos. A muchos diputados hispanoamericanos se les ha adjudicado su pertenencia a logias masónicas o a estas sociedades patrióticas para tratar de reforzar su aureola romántica.

La abundante prensa de la época hará de la masonería un tema habitual. Unos escribirán para tachar de afrancesados traidores a los que la viesen bien o, por el contrario, para alabar sus principios y valores éticos. Cádiz conocía la presencia masónica. Las ‘Memorias’ de Alcalá Galiano son de una fiabilidad incuestionable y aseguran que en la casa de los Istúriz (lugar que ahora ocupa el Casino Gaditano) residía una logia en la que se inició. En ella se encontró con el diputado quiteño Mexía Lequerica. Quizás este hecho influyese en que, posteriormente, se identificase “liberal” con “masón”, como si fuese algo inseparable, lo cual no es cierto si analizamos la masonería en otras naciones.

Por otra parte, no podemos olvidar que mientras que se están reuniendo las Cortes de Cádiz, existe la actividad masónica de extranjeros. Sin lugar a dudas, la mayor actividad radicaba en los residentes británicos. No podemos olvidar que el embajador inglés, Richard Wellesley (hermano del Duque de Wellington), fue Gran Maestro de la Gran Logia de Irlanda en 1782. Otro británico prominente, James Duff o Conde de Fiffe, llegaría a Gran Maestro de la Gran Logia de Escocia en 1816 (este personaje será muy querido en Cádiz por su colaboración con el ejército español y caer herido gravemente en una ofensiva en Matagorda). Y, por descontado, el generalísimo y laureado en la guerra napoleónica, el Duque de Wellington, que fue iniciado en la masonería en Irlanda en 1790. Y, finalmente, debemos recordar que en los regimientos británicos estaban autorizadas las logias y que algunas pasaron por Cádiz y la Isla de León donde permanecieron acantonadas.

¿Hasta qué punto influyeron los ideales masónicos en las Cortes de Cádiz? Pues quizás la pregunta no esté bien planteada puesto que la masonería no es un grupo de presión ni lobby y porque hay algo que pocos quieren entender: que prohíbe las discusiones políticas o religiosas en sus reuniones (precisamente para respetar las ideas y creencias de todos). La Constitución de Cádiz recogía un espíritu ilustrado, liberal y preconizaba derechos que ya habían cuajado en Francia, EEUU y Gran Bretaña respecto a ciertos modos y maneras políticas. Por tanto, que hubiese diputados masones (como Alcalá Galiano o Mexía Lequerica) no permite ver una causa efecto. Compartir los ideales de libertad, igualdad y fraternidad no adscriben a nadie a ninguna sociedad concreta… ¿o sí?.

Fuente: diariodecadiz

 

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El Holocausto masónico en la España de Franco

Cubierta del sumario del Tribunal Espcial para la Represión de la Masonería y el comunismo contra Lluís Companys - TERMC Sumario 188Según acertada frase del conocido intelectual español Francisco Umbral los masones fueron los “judíos” de Franco. Si bien la rebelión militar contra la República Española del 18 de julio de 1936 acabó con todas las libertades democráticas para instaurar una férrea dictadura, sus efectos sobre los diferentes estamentos sociales y políticos de España fueron notablemente diferentes en función de las obsesiones particulares del que acabo siendo su jefe, el dictador General Franco.

Naturalmente que todos los partidos políticos democráticos, sindicatos, instituciones regionales nacionalistas, medios de comunicación e incluso sectores eclesiásticos, que fueran declarados desafectos al régimen, quedaron suprimidos y sus componentes perseguidos en represión de mayor o menor monto según circunstancias. Pero, para valorar hoy el alcance de las implicaciones del Estado Español para que éste asuma sus responsabilidades y reparaciones, no se puede englobar a todos los ciertamente perjudicados por la guerra civil, sino que la reparación solo puede alcanzar a aquellas personas e instituciones que de una manera específica fueron objeto de persecución como consecuencia de leyes y disposiciones explicitas que hoy, en la democracia existente en la Unión Europea, serían consideradas ilegales e injustas y que fueran creadas expresamente contra las mismas, como en el caso de las del régimen del General Franco en su persecución de la masonería y de los masones.

Para reparar los daños causados, al amparo de la Constitución Española de 1978, se han venido aplicando en España normas de amnistía política a las personas, de reconocimiento de derechos a militares pertenecientes al Ejército Republicano, de restitución a favor de los actuales Sindicatos de bienes y derechos del denominado patrimonio histórico sindical (Ley 4/1986 de 8 de enero)2 y finalmente de restitución o compensación a los Partidos Políticos por sus bienes y derechos incautados (Ley43/1998 de 15 de diciembre)3, y en algunos casos, como por el Parlamento de Cataluña en diciembre del 20004, de indemnizaciones para todos aquellos que por un motivo u otro hubieran sufrido prisión en España o reclusión en los campos de concentración de Francia y de la Alemania nazi.

Por lo que puede afirmarse que hoy solo es con la Masonería con quien el Estado Español tiene aun pendiente el reconocimiento de su culpa, la reparación del daño material ocasionado y el retorno del patrimonio mobiliario e inmobiliario incautado. En este sentido el actual Estado Español Democrático, que ha querido dotarse de una legalidad de transición progresiva, debería ya de haber legislado las compensaciones por la persecución genocida contra la masonería, y ello quizás antes que a otros estamentos, pues puede pensarse que se ha atendido más al peso y fuerza política que no a la razón material y moral.

En una valoración cuantitativa y cualitativa de la acción represiva de la Dictadura resulta que ningún partido político, ninguna ideología, es tantas veces específicamente nombrada en ordenes persecutorias, y encausada delictivamente, como la Masonería. De hecho, además de quedar englobada en todas las referencias generales sobre los “enemigos del Estado”, le fueron de aplicación un sinnúmero de disposiciones represivas particulares, y ello ya desde el
mismo momento del origen de la revuelta militar hasta el final de la Dictadura.

Cronológicamente se detallan a continuación los eventos jurídicos que conformaron el holocausto de la masonería perpretado por el Estado Español de Franco:

18 de julio de 1936

Ya en el mismo día en el que se inicia la rebelión, y en consecuencia la Guerra Civil de España, el General Franco desde el avión que lo traslada de Canarias a Tetuán para tomar el mando del ejercito faccioso de África, redacta una curiosa proclama cuyo interés viene dado por el hecho de utilizar en este caso un léxico y filosofía puramente masónico:…la Constitución por todos suspendida y vulnerada sufre un eclipse total: ni igualdad ante la ley, ni libertad aherrojada por la tiranía, ni fraternidad cuando el odio…justicia igualdad ofrecemos, libertad y fraternidad…5

Pero llegado Franco a Marruecos ya aprobó la ejecución de su primo hermano masón el Comandante Lapuente Bahamonde que en el aeropuerto de Tetuán se había opuesto a la rebelión. Esto es un ejemplo de la compleja personalidad de Franco, que a pesar de los muchos estudios históricos realizados, nunca ni se ha podido explicar sus implicaciones y conocimientos de la masonería ni el porque de su enfermizo odio y aversión hacia la misma. También en el mismo día, y en Santa Cruz de Tenerife6, de la Provincia de la que era comandante militar Franco, fue ocupada por la organización fascista española “La Falange” la Logia Tinerfe, y todos los masones detenidos “in fraganti” fueron fusilados en las primeras horas del golpe militar y unos días
después, el 30 de julio, abierta la Logia al público para visitar la sala de reflexión del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, previo pago de 50 céntimos, que con sus velas, calaveras, azufre, etc., sacado todo ello fuera de contexto, servía de propaganda para mostrar la “maldad” de los masones.

19 de julio de 1936

Al día siguiente de la rebelión se proclama en el Norte de España un Bando7 del General Mola declarando el Estado de Guerra donde anuncia:…quedan sometidos a la jurisdicción de guerra y tramitados por procedimientos sumarísimos….los delitos de desacato injuria calumnia …al personal militar…los dirigentes de las entidades que patrocinen ,fomenten o aconsejen tales delitos…no precisará intimación ni aviso para repeler por la fuerza…-y el General Saliquet en la Ciudad de Valladolid añade…se tendrá en cuenta la misma norma para impedir los intentos de fuga… Este General Saliquet será después de la Guerra Civil el primer presidente del Tribunal para la Represión de la Masonería8. En este ambiente seguiría la declaración del General Mola del 18 de agosto de 1936: …en este trance de la guerra yo ya he decidido la guerra sin cuartel. Yo veo a mi padre en las filas contrarias y lo fusilo…. Naturalmente en este contexto los masones fueron los primeros en ser fusilados.

28 de julio de 1936

Es creada por los rebeldes una llamada Junta de Defensa Nacional ésta emite una Orden9 represiva que engloba la masonería y a todo aquello que arbitrariamente consideren los militares y fascistas como sus enemigos:

…quedan sometidos a la jurisdicción de guerra y sometidos a procedimiento sumarísimo…los delitos contra las personas por móviles políticos o sociales…los realizados por medio de la imprenta u otro medio cualquiera de publicidad… 
Esta Junta de Defensa Nacional se dirige10 el 31 de agosto y el 8 de septiembre a los Tribunales del Ejército y la Marina para
que procedieran en los juicios con la mayor rapidez posible. A partir de este momento se instaura un régimen de terror y persecución indiscriminada, sin ninguna garantía jurídica, en simulacros de tribunales dirigidos por militares, situación que se mantendrá luego durantes décadas.

15 de septiembre de 1936

Y a solo dos meses después del inicio de la rebelión Franco ya emite y firma la primera disposición directamente dirigida contra la Masonería y que dice 11:

Artículo 1º.- La francmasonería y otras asociaciones clandestinas [más adelante queda probado que se refería a los clubes rotarios y sociedades teosóficas] son declaradas contrarias a la Ley. Todo activista que permanezca en ellas tras la publicación del presente Edicto será considerado como crimen de rebelión.

Artículo2º.-El cobro o pago de cotizaciones a favor de dichas asociaciones serán considerados como crimen de rebelión, sin perjuicio de la multa de
5000 pesetas que puede ser además impuesta por la Junta de Defensa Nacional.

Artículo 3º.- Toda pieza de identidad, recibos, correspondencias, emblemas, etc. deberán ser quemados por sus poseedores en los tres días siguientes a la publicación del presente Edicto; pasado este plazo, el descubrimiento de dichos objetos, sea en la persona de los interesados, sea en su casa, será considerado como crimen grave de desobediencia, sin perjuicio de la multa de 10.000 pesetas fijada por la Junta por este motivo.

Artículo 4º.- Los escritos de propaganda relativos a las asociaciones en cuestión serán considerados incursos en el Artículo 7 del Decreto del 3 de Septiembre último y deberán ser destruidos en un plazo máximo de tres días por sus poseedores.

Artículo 5º.- Los inmuebles pertenecientes a las susodichas asociaciones serán confiscados por mis representantes y aplicados al uso que ellos determinen. Las casas alquiladas serán igualmente evacuadas y puestas a disposición de sus propietarios respectivos.

Aunque los fusilamientos y aniquilación de la Masonería comenzaron desde los primeros instantes de la sublevación militar es a partir de este Edicto que se oficializa legalmente la cruzada antimasónica. Durante el año 1936 fueron “depurados” todos los militares masones, y
hay que recordar que ya en 1935, siendo Franco Jefe del Estado Mayor ya cambio de destino a seis generales considerados como tales. Son expresivos, como ejemplos históricos de la represión, el fusilamiento en los primeros días de la rebelión de treinta masones de la Logia Helmatia de Salamanca, treinta de la Constancia de Zaragoza, quince de la Zurbano de Logroño, siete de la Libertador de Burgos, siete de la Joaquín Costa de Huesca, diecisiete de la Hijos
de la Viuda de Ceuta, veinticuatro de la Trafalgar de Algeciras, nueve de la Resurrección de La Línea, tres de la Fiat Lux de La Línea. En Málaga lo fueron ochenta presos políticos, fusilados bajo la pena de ser masones.

El periódico ABC del 23 de septiembre 193612 publica la siguiente noticia de Granada:… se apoderaron de los ficheros de las dos logias masónicas que existían en la capital e hicieron prender a todos los masones. En camiones los trasladaron al vecino pueblo de Viznar, donde fusilaron a los venerables, y después de tener encarcelados varios días a todos los demás los condujeron al campo y les obligaron a cavar sus propias sepulturas, tan pronto las terminaban eran muertos a tiros… Salvo raras excepciones todos los masones, y en muchos casos sus allegados también, que no habían podido huir de la zona controlada por la rebelión fueron fusilados. Read more

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Masones, los constructores de catedrales

MasonesMaestros de obras y albañiles crearon las grandes catedrales góticas y sus ritos dieron origen a la moderna masonería.

Por José Luis Corral. Universidad de Zaragoza, Historia NG nº 102

Durante siglos, en la Edad Media cristiana, los edificios se erigieron con materiales bastos y efímeros, como el adobe o la madera. Eran construcciones por lo general de poca altura, de proporciones modestas, oscuras y poco resistentes. Quedaban muy lejos los tiempos del Imperio romano, con sus expertos ingenieros capaces de levantar espléndidos edificios en piedra: murallas, anfiteatros, templos, termas, acueductos, puentes… No fue hasta el siglo XI cuando la contemplación de esos modelos de la Antigüedad inspiró una arquitectura que volvía a basarse en la piedra y que imitaba las soluciones arquitectónicas del ilustre pasado romano como el arco de medio punto, la bóveda de cañón y la de aristas. Así pudieron construirse edificios «al estilo romano» –de ahí el término de arte románico– como no se habían vuelto a erigir desde hacía siglos: castillos, puentes y palacios, iglesias y ermitas, y, sobre todo, catedrales. Décadas más tarde, el gótico dio un nuevo impulso a la arquitectura en piedra. Un nuevo tipo de arco, el ojival, permitió cubrir de vidrieras casi por completo las paredes, que ahora ya no sostenían la cubierta, cuyo peso descansaba en pilares y gruesos contrafuertes. Se inauguró, así, la edad de oro de las catedrales, máxima expresión del esplendor de la cultura medieval, y también de aquellos que construyeron estos edificios a lo largo y ancho de toda la Cristiandad: los arquitectos y los canteros, llamados en francés maçons, masones.

La construcción de estos edificios de piedra suponía una empresa colectiva muy compleja y costosa, y un alto grado de especialización técnica y división del trabajo. Al frente se hallaba un personaje clave: el arquitecto, denominado por lo general «maestro de obras», aunque en alguna ocasión también es citado como arquitector. Era un oficio muy selecto, al que se llegaba al término de un ascenso en la jerarquía de los gremios, tras superar un duro examen en el que otros maestros juzgaban a los que pretendían alcanzar ese nivel.

El maestro, el artífice del templo

En la época del románico, los maestros de obras ya estaban muy bien considerados y gozaban de gran prestigio social, aunque san Benito, en el capítulo 57 de su regla monástica, había indicado que quienes trabajasen en las obras del monasterio deberían hacerlo con total humildad. Esa reputación se reforzó en la época del gótico, en la que los arquitectos aparecían como quienes podían construir en la tierra la verdadera obra de Dios: la catedral gótica.

Ser maestro de obras requería poseer amplios conocimientos técnicos. Por un lado, el arquitecto elaboraba el plan del edificio, que presentaba al promotor de la obra, fuera éste un noble, un rey o un eclesiástico. En este último caso, la financiación se obtenía por las rentas que recaudaba la llamada «fábrica», institución integrada por el obispo y el cabildo de canónigos de la catedral, encargada de aprobar los proyectos presentados por el maestro.

Pero la tarea del maestro de obras no se limitaba a hacer los planos. Como un auténtico empresario, contrataba a los operarios que intervendrían en los trabajos, con los que constituiría un taller que se mantendría mientras durase la obra. La contratación se hacía a menudo en función de la oferta y la demanda. Por ejemplo, en el siglo XIV un maestro de obras de París llamado Raymon asumió el encargo del obispo de Beauvais de construir un colegio para su diócesis en la capital. Raymon «redactó un informe sobre la forma, los materiales y la profundidad del edificio, y lo mandó copiar a su secretario y lo expuso en la plaza del Concejo para que la obra y el presupuesto fueran conocidos por todos los obreros solventes y competentes que quisieran participar en la obra y llevarla a buen término al precio más bajo». Así fueron seleccionados Jean le Soudoier y Michel Salmon, «maçons y talladores de piedra», por el plazo acordado, pero advirtiendo de que si pasado éste surgía una oferta más económica se cambiaría el equipo.

El maestro de obras debía ser experto en la organización del trabajo, pues a menudo tenía que dirigir equipos de trabajadores muy amplios. En la construcción de una catedral participaban unas trescientas personas de diversos oficios y se sabe de casos en que los obreros superaron el millar. El trabajo tenía que estar bien coordinado y dirigido para evitar que se retrasaran o interrumpieran las obras. Asimismo, el maestro de obras debía tener conocimientos muy variados para dirigir y, en su caso, corregir, a carpinteros, escultores, vidrieros, pintores, incluso herreros e ingenieros. Y también debía saber de economía para evitar el colapso de los trabajos por una mala planificación.

Los artistas de la piedra

Los obreros empleados en cada obra eran de diversos tipos y tenían diferentes niveles de cualificación. Los porteadores eran a menudo jornaleros o trabajaban a destajo, y se les contrataba en el lugar. Los amasadores de mortero, en cambio, recibían una paga más elevada. En lo más alto del escalafón estaban los maçons, maestros y albañiles, encargados de dar forma a la piedra, desbastarla y poner cada sillar en su sitio. Hay documentos que muestran las diferencias de salarios entre los trabajadores. A finales del siglo XIII, en Autun, los simples manobras cobraban siete dineros; los fabricantes de mortero, entre 10 y 11, y los maçons y talladores de piedra cobraban de 20 a 22 dineros.

Durante el románico los maçons estaban asociados con instrumentos de precisión, como escuadras, cartabones, cuerdas anudadas y plomadas, que sólo ellos sabían usar y con los que tallaban sillares bien escuadrados para muros y bóvedas. Además, los canteros podían ser auténticos escultores; tallaban figuras humanas y de animales, formas vegetales y geométricas para decorar portadas, ventanas, fachadas, capiteles y ménsulas. En la construcción de la catedral de Santiago de Compostela, a principios del siglo XII, trabajaban unos cincuenta canteros, bajo la dirección del maestro Bernardo el Viejo y de su ayudante Roberto; las obras fueron rematadas medio siglo más tarde, en 1183, por el maestro Mateo, autor del famoso pórtico de la Gloria.

El masón era un trabajador libre o franco: de ahí el término francés francmaçon o, en inglés, freemason. El oficio se acabó de perfilar coincidiendo con el apogeo de la arquitectura gótica, a lo largo de los siglos XII y sobre todo en el siglo XIII. Su carrera profesional comenzaba como aprendiz, a los 13 o 14 años. Se le encomendaban los trabajos más sencillos, bajo la supervisión de expertos. Tras unos cinco años, y siempre que demostrara buenas maneras en su oficio, se convertía en oficial, título que otorgaba el maestro. En ese momento, a los 19 o 20 años, ya podía realizar trabajos especializados, bien como cantero o bien como escultor, si tenía la habilidad requerida. Su prestigio se reflejaba en el hábito de firmar sus sillares con signos específicos, las marcas de cantero, cuyo significado sigue debatiéndose entre los historiadores.

Una catedral gótica era la suma total de cada una de las especialidades necesarias en el arte de la construcción, pero de todas ellas la de los masones era la principal. Era un masón quien colocaba la primera piedra del edificio, la angular o de fundación, normalmente en la base de la cabecera de la catedral, y también era un masón quien culminaba la obra con la colocación de la última piedra, la angular o clave de bóveda. Era, así, el ejecutor del principio y del fin, el alfa y el omega de la catedral.

En cierto modo, su trabajo en la tierra era equiparable al de Dios en el cielo. Dios era el sumo arquitecto, el constructor del universo y su forma, y el maestro masón era su homólogo mortal. No en vano una catedral gótica se consideraba la representación de la obra de Dios en la tierra. Un maestro constructor era una especie de mago, un alquimista capaz de emplear materiales cotidianos y simples para construir a partir de ellos una obra celestial y extraordinaria.

Para saber más

Catedrales góticas. Olga Pérez Monzón, Jaguar, Madrid, 2003.
El número de Dios. José Luis Corral, Edhasa, Barcelona, 2004.
Los pilares de la tierra. Ken Follet, Plaza y Janés, Barcelona, 1991.

Fuente: Nationalgeographic

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“Los masones: ritos, simbología y jerarquía”

Fuente: Zoomnews

La masonería esconde un fuerte sentimiento de fraternidad. Desgranamos los usos, tradiciones y costumbres de esta institución milenaria a la que históricamente han pertenecido políticos y monarcas.

Vista general del Gran Templo dentro de la Freemason's Hall, en Londres. / GETTYFERNANDO FERNÁNDEZ

La francmasonería o masonería se define actualmente como “una institución discreta, filantrópica, no religiosa, filosófica, de carácter iniciático, con un gran componente de simbología”. Los masones tienen un gran sentimiento de fraternidad. Se organizan en las denominadaslogias que son el lugar donde se reúnen periódicamente.

En la masonería dan culto al ‘Gran Arquitecto Universal’ que es el ‘Principio creador’ o la ‘Causa primera”, que puede tener o no connotaciones religiosas aceptando la existencia de Dios a través de la razón. Aparece más como un concepto que como una persona.

Sobre sus orígenes, dice Santiago Río, destacado masón: “que los primeros masones fueron gremios de canteros que, sobre todo, construían catedrales góticas. Se trataba de un colectivo muy cerrado, por los conocimientos que manejaban sobre el levantamiento de catedrales y por los códigos de comunicación que empleaban sus miembros. Hay que pensar que la construcción de una catedral era una labor larga que abarcaba varias generaciones. Los canteros vivían en las posadas de los pueblos, y en las horas de descanso se reunían en una choza –de donde proviene el término logia- para cambiar impresiones o comer. Con el devenir de los tiempos, estas construcciones góticas proporcionaron algún tipo de conocimiento iniciático. Un grupo así, que se mantiene tanto tiempo junto, termina derivando ineludiblemente hacia las inquietudes del ser humano”.

La masonería está fuertemente jerarquizada y tiene su propia precedencia, digamos, protocolaria. Se articula internamente en tresgrados: aprendiz, compañero y maestro.

El grado de aprendiz está destinado fundamentalmente a la comprensión del mundo masónico. En las reuniones el aprendiz tiene un papel, primordialmente, de observador. Este aprendizaje puede tener una duración de 1 a 5 años.

El grado de compañero está dedicado tradicionalmente a la administración de la logia y sus diferentes secciones con una mayor participación que el aprendiz. Es un grado en el que se alienta al masón a relacionarse con otras logias para ampliar sus conocimientos y avanzar en su aprendizaje.

El grado de maestro acredita al masón para formar parte activa y responsabilizarse de la gestión de una logia.

Existen también altos grados llamados “de perfección” que parten del grado de maestro y que pueden llegar a 5 en el Rito francés o 30-33 en el escocés.

Existe un argot propio en la masonería. Algunos ejemplos:

  • Arte real: Otro nombre de la masonería.
  • Aumento de salario: Paso a un grado superior. El grado masónico en las logias operativas definía su condición laboral y por ende, su salario.
  • Carta patente: Título de Constitución dada por una obediencia a una logia y que garantiza su regularidad.
  • Convento o cónclave: Asamblea anual de todos los diputados de las logias de una misma obediencia.
  • Despertar: Vuelta a la actividad masónica de un francmasón o de una logia en sueño.
  • Despojarse de los metales: Olvidarse de cualquier cosa que nos afecte antes de iniciar un trabajo masónico.
  • Grabar: En lenguaje masónico significa escribir.
  • Iniciación: Ceremonia ritual por medio de la cual una persona es admitida en la masonería.
  • Logia: Lugar donde se reúnen los masones, por extensión, grupo de masones que se reúnen en un mismo lugar
  • Obediencia: Federación de logias.
  • Obligación: Compromiso de acatar los reglamentos que toman todos los nuevos masones.
  • Orden: Sinónimo de la Francmasonería universal.
  • Palabra de semestre: Especie de palabra de pase transmitida cada seis meses por la obediencia a todas sus logias.
  • Pasaporte: Documento masónico extendido por la obediencia que permite a un masón hacerse reconocer por otros masones en una logia distinta a la propia.
  • Pasar la paleta: Expresión masónica que significa el perdón mutuo ante una discrepancia.
  • Plancha: Significa todo trabajo escrito, bien se trate de un discurso, de correspondencia, etc.
  • Profano: Persona no iniciada. Se aplica igualmente a todo lo que es ajeno a la masonería.
  • Radiación / irradiación: Exclusión de un hermano juzgado indigno o que no ha respetado sus compromisos.
  • Recibir la luz: Ser iniciado.
  • Rito: Conjunto de grados masónicos formando un todo coherente. Conjunto de reglas que fijan el desarrollo y las formas del trabajo en logia.
  • Sueño: Estado en el que se encuentra un francmasón o una logia que han interrumpido su trabajo masónico sin perder, sin embargo, sus derechos masónicos.
  • Taller: Nombre dado en masonería tanto al espacio físico donde se reúne una logia o a la logia misma.
  • Tenida: Reunión de trabajo de una logia.

Sobre los llamados ritos masónicos o ceremoniales que utilizan, podemos distinguir entre el escocés, el francés, el rito de emulación o el escocés rectificado entre otros. Los masones actuales quieren desligar la palabra “rito” del significado con connotaciones negativas que la sociedad tenía años atrás. Así, en la página web de la Masonería hacen hincapié en que la palabra rito no debe asociarse a lo oculto o misterioso. Sobre este asunto hacen un paralelismo con el protocolo y ceremonial de los actos oficiales y no oficiales como puedan ser ceremonias universitarias o fiestas tradicionales, llamándolos también ritos. Lo definen de la siguiente manera: “Cualquier situación personal o colectiva, que se repite sin apenas modificaciones y siguiendo una estructura predefinida, es un rito.” La palabra rito tiene acepciones diferentes según se escriba con mayúscula o minúscula. Si se escribe con mayúscula se refiere a una rama específica de la francmasonería y si es con minúscula son las diferentes ceremonias de iniciación.

El número de grados varía según los Ritos. Cada grado tiene diferente rito de iniciación, juramento o símbolos.

El sacerdote e historiador jesuita,José A. Ferrer Benimelli, uno de los mayores expertos en masonería, escribe en el blog El Masón sobre la edad necesaria para poder incorporarse en la masonería: “Para poder ingresar en la masonería hace falta tener una determinada edad. Sin embargo la edad se entiende en la masonería de dos maneras. La primera, es la edad de admisión. La regla es que nadie puede ser recibido masón antes de haber alcanzado la ‘edad de hombre’, exigencia que actualmente se interpreta como la edad de mayoría civil, que varía según los países: 21 años, 18 años, etc. La dispensa de edad puede ser concedida por el Gran Maestre, aunque es raramente otorgada, a no ser que se trate de hijos de masones. La segunda, es la edad simbólica. En algunos Ritos, especialmente en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, corresponde una edad a cada grado”

Los símbolos masones más significativos son:

  • El mandil: delantal similar al que usaban los albañiles cuando trabajaban
  • El compás y la escuadra: Lleva un “G” en su centro que significa “Gran Arquitecto del Universo”
  • El ojo omnividente: representa el conocimiento
  • La llana: herramienta del albañil para la construcción
  • La Colmena: simboliza la ayuda mutua entre los masones.

Han  pertenecido a la masonería personas de todos los sectores de la sociedad como: George Washington, Benjamín Franklin, Eduardo VII (rey de Inglaterra), Harry Tuman, Salvador Allende o el astronautaEdwin Aldrin. Es cierto que llama la atención el gran número de políticos importantes que fueron masones. En España la mayor parte de los presidentes de la I y II República, dicen que pertenecieron a la masonería.

 

 

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Masones de cómic

masones cómic

El periodista y escritor Xavi Casinos expondrá la estrecha relación   de Mickey Mouse, el Pato Donald, Superman, el Capitán América, Batman, el Corto Maltés, Blake y Mortimer, Gil Pupila y los Picapiedra. Hasta Tintín y los Pitufos u ,otros protagonistas de las viñetas con la sociedad secreta,  según sostienen algunos. Todos estos personajes han pertenecido o se han relacionado estrechamente con la sociedad secreta de los masones a lo largo de las aventuras en las que diferentes dibujantes y guionistas les han dado vida en las últimas décadas. Una conferencia titulada El cómic y la masonería desvelará hoy, en la Biblioteca Arús de Barcelona, algunos episodios masónicos de estos héroes de las viñetas. La pronunciará el periodista y escritor Xavi Casinos, que lleva más de 20 años de investigación acerca de esta sociedad secreta sobre la que ha publicado varios libros.
A lo largo de estos años, Casinos ha recopilado cientos de cómics en los que aparecen referencias a la masonería y las logias. Además de las protagonizadas por los conocidos personajes ya citados, hay que añadir decenas de aventuras gráficas, algunas de gran éxito como La Liga de los hombres extraordinarios o From Hell (sobre los crímenes de Jack el Destripador), ambas obra del guionista Alan Moore, uno de los mitos del cómic actual, y que han sido llevadas al cine. También ha alcanzado gran popularidad la saga El triángulo secreto, del masón francés Didier Convard, que sigue la senda del fenómeno de El código Da Vinci.
DIBUJANTES MASONES / Algunas de las referencias se deben a la pertenencia de sus autores a la masonería. Es el caso de Convard. Y también de Hugo Pratt, padre del Corto Maltés, cuya aventura Fábula de Venecia comienza precisamente en la logia en la que el dibujante fue iniciado.
Muchos de los cómics que Xavi Casinos mostrará en la presentación audiovisual con la que acompañará su conferencia están editados en Francia. Y eso es así porque  en el país vecino, donde la masonería es una organización muy enraizada en la política y en la sociedad en general, se ha llegado a crear un subgénero de literatura policiaca masónica que alimenta la del cómic. Es el caso de las novelas que desde hace unos años protagoniza el comisario masón Antoine Marcas, obra del periodista Eric Giacometti y el historiador Jacques Ravenne.
Llevan ya ocho y su éxito ha hecho que Marcas haya debutado ya en el cómic con su primera aventura, Le rituel de l’ombre. Otro polar francés,La conjuration des vengeurs, también ha sido llevada a las viñetas. La última novedad es Fraternités, aparecido hace dos semanas.
Xavi Casinos, además de cómics, también recopila películas y series de TV con referencias masónicas.
Fuente: EL PERIODICO
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“La verdadera historia de los masones”

masoneríaD. Santiago Río
Asesor del Gran Maestro de la Gran Logia de España
Bilbao, 27 de febrero de 2006

Nadie conoce la verdadera historia de los masones, que está llena de especulaciones y sobre la que se ha escrito infinidad de títulos desde la aparición del fenómeno. Desde la humildad, mi libro aporta una serie de datos importantes y en algunos casos inéditos, gracias a la labor de investigación del periodista Jorge Blaschke, con quien he escrito el libro. La razón de esta búsqueda se resume así: en los últimos tiempos, han sido publicadas obras sobre la institución que responde a visiones distintas de lo que la masonería es en sí misma. Por ello, la institución pensó que algún hermano (en este caso, yo) debía elaborar un libro sencillo, humilde y ameno que transmitiera nuestra labor.

La masonería es, en fondo y forma, una iniciación espiritual por medio de símbolos. Esta definición proviene de la que los grandes maestros dieron en Suiza por los años cincuenta. Dice un apartado de un libro japonés del siglo XII que el pez vive muy feliz bajo el agua, y el pájaro muy feliz en el bosque; sin embargo, es necesario ser pez o pájaro para entender qué se siente. Igual sucede con la masonería; resulta complicado, y resbaladizo, transmitir el mundo iniciático. Sin caer en el sincretismo ni en la mezcla de opiniones, puede decirse que presocráticos como Anaxágoras, la masonería espiritual y el esoterismo cristiano dicen lo mismo y hablan el mismo idioma, sólo que de maneras distintas.

Soy católico practicante y masón de tendencia inglesa, como ha ocurrido tradicionalmente con la Gran Logia de España. Una de sus premisas es creer en el gran arquitecto del universo, algo que cada cual entiende como considera. Trabajamos con un libro sagrado que, en nuestro caso, es la Biblia, igual que nuestros hermanos árabes lo hacen con el Corán o los judíos con la Torah.

Jung dice que el símbolo se expresa en mil lenguas a la vez, penetra en el subconsciente colectivo y allí despierta arquetipos que provocan energías psíquicas. Al interpretar el símbolo debemos distinguir dos elementos: la explicación científica (el número cinco, por ejemplo, son cinco unidades) y la definición iniciática, más complicada. Nuestros símbolos son el triángulo, el compás, la escuadra y la acacia; todos ellos responden a tradiciones antiquísimas, algunas de las cuales, sin embargo, han sido superadas por la propia sociedad civil.

Los orígenes de la masonería son oscuros. Para intentar explicarlos, parto de dos premisas: la masonería operativa y la masonería especulativa. Por un lado nos encontramos con la masonería operativa, gremio de canteros que, sobre todo, construían catedrales góticas. Se trataba de un gremio muy cerrado, por los conocimientos que manejaba sobre el levantamiento de catedrales y por los códigos de comunicación que empleaban sus miembros. Hay que pensar que la construcción de una catedral era una labor larga que abarcaba varias generaciones. Los canteros vivían en las posadas de los pueblos, y en las horas de descanso se reunían en una choza -de donde proviene el término logia- para cambiar impresiones o comer. Con el devenir de los tiempos, estas construcciones góticas proporcionaron algún tipo de conocimiento iniciático. Un grupo así, que se mantiene tanto tiempo junto, termina derivando ineludiblemente hacia las inquietudes del ser humano.

En efecto, el ser humano -aunque sigue en evolución- se encuentra incompleto. Las explicaciones bíblicas no nos convencen. El ser humano había nacido con unas posibilidades muy concretas y se mecanizó, es decir, derivó hacia la especie incompleta que ahora somos. Es impensable que una especie con la capacidad cerebral que tiene se dedique a matar a su hermano por nada.

Por ello, la masonería intenta hacer evolucionar a la especie para que retome la forma que fue. Las religiones hacen lo mismo, salvo con una diferencia. La masonería llega hasta un punto en el que no tiene explicaciones. La fe puede llenar las grandes dudas que quedan por resolver, pero la masonería no las da: sólo intenta hacer evolucionar a la especie humana en sus reuniones, con el fin de que, mediante ella, pueda entender mejor la figura del gran arquitecto del universo.

La masonería pretende trabajar en esencia, en el nivel primario. Siempre explicamos que, cuando el presidente de la I República, Manuel Azaña, se inició -de todos es conocida su vasta cultura-, el Venerable Maestro de la logia era un camarero de Madrid. Es posible que este camarero se moviera más en esencia que Azaña, cuya personalidad y conocimiento son reconocidos por todos. Eso es la masonería, y no otra cosa.

Entre 1050 y 1350, y al calor del fervor religioso de las Cruzadas, se construyeron alrededor de mil edificaciones en Francia, entre las cuales destacan unas noventa catedrales. La masonería, el gremio, creció; permanecía cerrado en sí mismo, se llamaban entre sí hermanos y no dejaban entrar a nadie ajeno. Hubo un momento en el que se dejaron de construir catedrales. El gremio empezó a decaer. Read more

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Masonería: astronautas masones

- Edwin E. Aldrin, Jr. [Coronel de las USAF]. Grado de Maestro el 21 de febrero de 1956 en la Logia Montclair N.º 114. Miembro de la Logia Clear Lake N.º 1917 de Texas.

 masones astronautas  masones astronautas

LeRoy Gordon Cooper [Coronel de las USAF]. Grado 33. Logia Carbondale N.º 82 en Colorado. Elevado al grado de Maestro el 3 de octubre de 1956. Fue Shriners:

http://www.kosair.com/famousshriners.html

 masonería  masones famosos

Donn F. Eisele [Teniente coronel de las USAF]. Fue elevado al grado de Maestro en la Logia Luther B. Turner N.º 732 en Columbus (Ohio) el 8 de junio de 1952. Read more

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