Valores de la Masonería

Josep Corominas I Busquetá, Gran Maestro de la Gran Logia de España
Tal como está el mundo, los valores de la masonería tienen plena actualidad
«Lo que realmente pretendemos es proyectar en la sociedad los valores de la masonería, tales como la libertad, la tolerancia y la solidaridad, para que, una vez interiorizados por el individuo, se favorezcan cambios provechosos para el mundo». Así defiende José Corominas Busqueta, psiquiatra y gran maestro de la Gran Logia de España, la vigencia de esta hermandad en la sociedad actual.

El ahora presidente de la Corte Suprema de Justicia Masónica, profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, ocupó diversos puestos políticos de responsabilidad: fue coordinador federal de salud en el PSOE, diputado por Barcelona en el Congreso durante dos legislaturas y concejal del Ayuntamiento de Tarrasa entre 1983 y 1995.

-No es una secta, ni un partido político ni una religión.

– ¿Qué es la masonería?

– No es nada raro, es una reunión de un grupo de personas, que nosotros llamamos hermanos, que realizan trabajos de tipo intelectual y que fundamentan ese trabajo en la razón. Además, los masones huyen de todo dogmatismo y de cualquier verdad absoluta y se preocupan tremendamente por el perfeccionamiento personal. La masonería como tal es una orden iniciática preocupada por formar a sus miembros en el conocimiento y respeto de valores superiores basados en la verdad.

– ¿Cómo llega la masonería a España?

– La masonería se establece en Francia, hacia 1721, propugnando el liberalismo y el racionalismo por encima de todo. En España nace por iniciativa inglesa, en 1728, pero pronto comienza a ser perseguida por la Inquisición, a lo que siguen varios períodos de apariciones y desapariciones, que siempre coincidieron con épocas de absolutismo. Fue más tarde, con la aprobación de la Constitución, en 1978, cuando el Tribunal Supremo autoriza la práctica de la masonería, ya que sus cometidos e intereses no atentaban contra la Carta Magna.

– En ese momento nace la Gran Logia de España.

– Sí, al principio necesitamos ayuda de las logias francesas, establecidas ya plenamente en el país, y se creó una logia en España dependiente de la Gran Logia de Francia. Posteriormente, en 1982, nos independizamos y ahora estamos reconocidos por todas las Grandes Logias Regulares del mundo y contamos con más de 2.500 hermanos.

– ¿Quién puede ser masón?

-Cualquiera que sea libre. Libre de pensamiento y de actuación, por lo que debe ser mayor de edad. La masonería da cabida a todas las tendencias y convicciones favorables al mejoramiento moral y material del género humano, sea cual sea su ideología, su religión o su raza.

– ¿Da cabida también a las mujeres?

– Por supuesto, en nuestras logias hay hermanas también. Al principio las mujeres no podían formar parte de las logias, ya que no eran libres para trabajar, ahora ya lo son y contamos con ellas. Personalmente soy más partidario de que hombres y mujeres trabajen paralelamente y no juntos, porque tienen visiones diferentes de las cosas y sus puntos de vista pueden complementarse.

– ¿Hay jóvenes en las logias? ¿Qué les puede ofrecer la masonería?

– Sí, cada vez hay más jóvenes que ven sus valores reflejados en el trabajo de los masones. Tal y como está el mundo ahora -el fundamentalismo, la xenofobia, la globalización…-, los principios y valores que defienden los masones están de plena actualidad.

– ¿Cuáles son esos principios?

– Fundamentalmente son valores considerados tradicionales, como la tolerancia, la libertad, la igualdad, la solidaridad y el amor fraterno, y que a la vez son universales. Además, al ser una orden iniciática, enseñamos a trabajar sobre ellos en un clima de discreción, que no secretismo, y con símbolos y ritos que fueron mal entendidos en épocas pasadas.

– Siempre se ha dicho que la masonería mantiene un discreto enfrentamiento con la Iglesia católica…

– Bueno, eso no es totalmente cierto. Por nuestra parte no creemos que haya conflicto, ya que admitimos en las logias a personas de cualquier confesión y no nos interesa inmiscuirnos en «su territorio», ya que la religión, junto con la política, es uno de los asuntos que se obvian en las charlas. Sí es cierto que tras el Concilio Vaticano II nuestra situación con respecto de la Iglesia cambió, pasamos de estar excomulgados a vivir en pecado grave. Además, la Iglesia considera que la Gran Logia de España está entre las «buenas», así que las tiranteces no son graves. Sinceramente, creo que incluso con el actual Papa, Benedicto XVI, la situación puede ir cambiando.

– Da la impresión de que tanto las logias como los masones comienzan a abandonar esa discreción de la que hablaban.

– En cierta manera es así. Queremos que se reconozca el papel social que cumplen las logias. Estamos viviendo lo que podemos llamar un aperturismo de la Gran Logia de España y para reforzar este aspecto en 2004 convocamos el I Premio estatal de Investigación Histórica, en ese caso sobre el Camino de Santiago.

– ¿Cómo se llega a gran maestro?

– Yo me inicié en la Gran Logia de España en 1980 y a partir de ahí vas adquiriendo conocimientos y responsabilidades para con la hermandad, hasta que llega un día en que, como en cualquier otra asociación con unos estatutos determinados, sales elegido en votación. En la Gran Logia de España los cargos se renuevan cada cuatro años.

29 noviembre, 2005
Oviedo, Ángela LÓPEZ
www.lne.es