La Logia del hotel San Antón

Hotel San Antón, Granada
El supremo consejo de una rama de la masonería española se reúne en Granada para debatir sobre sus métodos educativos
Sol Invictus, Itálica, Ginér de los Ríos o Constitución, son los nombres de algunas las 30 logias de la masonería regular que existen en Andalucía. Los máximos dirigentes de esta rama de la masonería española (la que sigue el rito escocés, frente a la rama francesa o liberal) se reúnen estos días en Granada presididos por su soberano gran comendador, Ramón Torres. El lugar del convento, como los masones llaman a este encuentro anual, es el hotel San Antón. Allí discuten sobre el proceso educativo de los miembros de esta orden filosófica que todavía hoy se resiente de los envites de la dictadura franquista.

Los invitados a este cónclave son los de mayor grado de los 3.000 masones españoles que siguen el Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA). Se trata del supremo consejo, el órgano más alto de la jerarquía, creado en 1811 y en el que están presentes los que, debido a sus aportaciones intelectuales y la coherencia con los valores de la organización han alcanzado el grado 4 de los 33 de la pirámide. Sus miembros se extraen de la Gran Logia Española (del grado 1 al 4) que tiene como peculiaridad respecto a otras obediencias la creencia en un ser superior. “En nuestros talleres es normal encontrar gente de varias religiones”, explica Torres, el soberano comendador. “Ese ser supremo puede ser Dios, Alá o el que entienda cada hermano”, añade.

Su método de aprendizaje es el tema elegido para el convento de este año. El objetivo de la instrucción masónica es, según Torres, el perfeccionamiento personal para el conocimiento de principios y valores universales que vayan más allá de la política o la religión. “En nuestro rito cada hermano expone su opinión sobre un tema y los demás añaden sus posiciones. Partimos de que todos tienen parte de razón pero no toda, porque son puntos de vista subjetivos. Con las visiones de todos enriquecemos nuestro conocimiento sobre el asunto que analizamos. Tratamos de verlo desde todos los puntos posibles”, explica Torres.

Mediante ese procedimiento analizan temas sociales que aparecen cada día en los medios de comunicación. “Nos preocupa mucho la actual crisis de valores”, prosigue el soberano comendador. “La rapidez con la que evoluciona la sociedad ha generado principios que se aplican como si fueran conceptos científicos, aunque en realidad sólo son perjuicios”, continúa. “Uno de ellos es la competitividad, que para nosotros choca directamente con la dignidad humana, algo inviolable para los masones. Bajo esa premisa se ha deshumanizado a los trabajadores que han pasado a considerarse un mero factor de producción”, añade. La globalización y la interculturalidad derivada de la inmigración también llevan a procesos semejantes, según Torres.

Respecto a la discreción con que, tradicionalmente, los masones han llevado estas discusiones, el soberano comendador concluye: “No somos una sociedad secreta, sino una asociación registrada en el ministerio del Interior. El camino de interiorización que realizamos es una experiencia personal de cada uno. Es ahí donde está el secreto”.

Gran presencia en la Costa del Sol

La delegación andaluza de la masonería regular española consta de unos 450 miembros divididos en 20 logias. Una de las zonas más activas de la región es la Costa del Sol, según José Luis Blanco, el responsable del supremo consejo de España en Andalucía. La gran presencia de masones en ese entorno se debe al aumento de la población extranjera que establece allí su segunda residencia. “Treinta años después del fin de la dictadura, en España se nos sigue teniendo miedo”, asegura el responsable andaluz, que cuenta como hermanos daneses, franceses y británicos han creado sus propias asambleas. Lesing, Sol Invictus y Ágora son los nombres de algunas de ellas.

Entre la comunidad masónica andaluza dominan sobre todo los profesionales liberales como médicos, abogados, arquitectos, aunque también hay extranjeros jubilados. “Algunos ocupan puestos de responsabilidad en administraciones y empresas, pero no puedo decir quienes son. Una de nuestras reglas es que sólo cada uno puede desvelar su condición de masón”, añade Blanco.

“Para entrar en la masonería sólo hace falta ser un hombre libre, es decir, poder mantenerse económicamente, y tener buenas costumbres”, prosigue el soberano gran comendador, Ramón Torres. “Somos escrupulosos a la hora de admitir nuevos miembros porque algunos pueden llevarse una desilusión al conocernos. No admitimos a los que buscan únicamente buenas relaciones personales y a los ateos les aconsejamos que se dirijan a la masonería irregular o liberal [otra de las ramas de la masonería española]”.

Una vez admitido en la asociación los únicos requisitos son abonar la cuota mensual (10 euros) y asistir a las reuniones de la logia, que en algunas se celebran una vez al mes y en otras quincenalmente. “Todo el que esté interesado en conocernos sólo tiene que entrar en nuestra página web [www.scg33esp.org], donde se dan todos nuestros datos y se explican nuestros principios”, concluye Torres.

Manuel Altozano – Granada
EL PAÍS – 19-11-2005